Tipos de ciencias


20080924185121-tipos-de-ciencias[1].jpg


No todas las ciencias son exactamente iguales, de ahí la dificultad de elaborar una definición de ciencia que valga para todas. Los distintos tipos de ciencias se distinguen por el objeto de estudio, el método que emplean, las teorías con que se aproximan a la investigación y los resultados que obtienen.
Las ciencias formales son aquellas que no pueden comprobarse experimentalmente en la realidad. Trabajan con conceptos abstractos como los números.
Las ciencias empíricas sí tienen un correlato real en el mundo. En ellas, el conocimiento proviene de fenómenos observables y capaces de ser evaluados por otros investigadores que trabajen bajo las mismas condiciones.

Las ciencias sociales estudian el comportamiento humano y las sociedades. En ellas no es posible utilizar método tan riguroso, los fenómenos son más difusos y el punto de vista cambia bastante.
Las ciencias naturales (física, química, biología) estudian fenómenos naturales, incluyendo la vida. Trabajan con el método científico y nos dicen cosas acerca del mundo desde un punto de vista riguroso y ateniéndose a los fenómenos dados.
Las ciencias formales, especialmente las matemáticas, resultan vital para las otras ciencias. De hecho, los grandes avances en las matemáticas generalmente han conducido a avances críticos en ciencias como la física o la biología. Ciertas herramientas matemáticas son indispensables para la formulación de hipótesis, teorías y leyes, tanto para descubrir como para describir cómo funcionan las cosas (ciencias naturales) y cómo es que la gente piensa y actúa (ciencias sociales).
Esta definición de ciencia a veces se dice que corresponde a la ciencia pura, para diferenciarla de la ciencia aplicada, que se refiere a la aplicación de la investigación científica ante necesidades humanas específicas.

Esa cosa llamada ciencia





20080924180921-ciencia2[1].jpg


Todos conocemos cosas del mundo y de nosotros mismos. Algunos conocimientos nos los han enseñado, otros los hemos ido adquiriendo con la experiencia. En algunos casos hemos tenido que estudiar, en otros han sido intuiciones que han surgido casi espontáneamente.
Aquellas cosas que conocemos por nuestra experiencia son el conocimiento común, el conocimiento “ordinario” que todos tenemos de las cosas (el cielo es azul, las cosas caen al suelo, las heridas cicatrizan).
Tenemos otros conocimientos que completan éstos y que son producto de un razonamiento diferente, son conocimientos científicos. Para saber por qué el cielo es azul, tenemos datos proporcionados por la astronomía (que nos habla del universo) y la óptica (que nos habla de la luz y de la visión). Para saber por qué las cosas caen al suelo disponemos de la ley de la gravedad, que ha sido estudiada por la física. Para saber cómo y por qué cicatrizan las heridas, tenemos datos de la biología y la medicina.
La Ciencia, en un sentido amplio, se refiere a un modo de conocimiento, pero no es el único modo posible de conocer. Sus características son las siguientes:
  • Está formulada en un lenguaje preciso y riguroso (que es común a todos los científicos de una misma disciplina).
  • Es un conjunto de enunciados acerca de algo, que se ordenan en un sistema.
  • Se elabora de acuerdo con un método específico: el método científico.
  • Elabora conocimientos que han de ser contrastables (debe haber algún modo de comprobar si lo que afirman sus enunciados es verdadero o falso).
  • Es comunicable (afirma cosas que puedan compartir los demás científicos y, al hacerlo, están intentando decir algo sobre el mundo objetivamente).
  • Es un proceso dinámico, histórico y siempre en revisión.
Son muchas las definiciones que puedes encontrar de ciencia. James Randi, famoso ilusionista fundador en Estados Unidos, junto con Paul Kurtz o Carl Sagan, entre otros, del Commitee for the Scientific Investigation of Claims of the Paranormal, CSICOP la definie como una cuidadosa, disciplinada y lógica búsqueda del conocimiento acerca del mundo que nos rodea, obtenida tras examinar la mejor evidencia disponible, siempre sujeta a refutaciones, correcciones y mejoras si se encuentran pruebas más concluyentes. El célebre médico y divulgador mejicano Dr. Ruy Pérez Tamayo afirma que la ciencia es una actividad creativa cuyo objetivo es la comprensión de la naturaleza y cuyo producto es el conocimiento.

La navaja de Occam





ockham
ockham


La navaja de Occam es un principio filosófico atribuido a Guillermo de Ockham (1280-1349), según el cual cuando dos teorías en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias, la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja.
Por ejemplo, si un árbol achicharrado está caído en tierra, podría ser debido a la caída de un rayo o debido a un programa secreto de armas del gobierno. En el caso del árbol, la explicación más simple sería la caída del rayo.
En ciencia, la navaja de Occam se utiliza como una regla general para guiar a los científicos en el desarrollo de modelos teóricos, más que como un árbitro entre los modelos publicados. En el método científico, la navaja de Occam no se considera un principio irrefutable de la lógica, y ciertamente no es un resultado científico. "La explicación más simple y suficiente es la más probable, mas no necesariamente la verdadera", según el principio de Ockham. En ciertas ocasiones, la opción compleja puede ser la correcta.Su sentido es que a igualdad de condiciones, sean preferidas las teorías más simples. Otras cuestiones diferentes serán las evidencias que apoyen la teoría. Así pues, de acuerdo con este principio, una teoría más simple pero menos correcta no debería ser preferida a una teoría más compleja pero más correcta.
La teoría de la navaja de Ockham se aplica a casos prácticos y específicos, englobándose dentro de los principios fundamentales de la filosofía de la escuela nominalista que opera sobre conceptos individualizados y casos empíricos.
Para más información pincha aquí.

8 datos interesantes de los mosquitos



Uno de los animales que más víctimas humanas provoca cada año mide apenas unos milímetros, y vive prácticamente en todo el globo salvo en los polos. Este nace en en fondo de las charcas, vive su primera etapa como pupa filtrando microorganismos en el agua, y es un vector de enfermedades infecciosas sin parangón en el reino animal. Los organismos que transmite su picadura son responsables de más de 200 millones de infectados nuevos cada año.
1) Un mosquito puede “oler” la sangre humana de su cena desde una distancia de hasta 50 kilómetros.
2) Un mosquito puede transmitir enfermedades fatales, entre ellas la malaria, el dengue, la fiebre del Río Ross y unas cuantas más. Al menos un millón de personas muere de malaria en todo el mundo cada año.
3) Los mosquitos no pueden transmitir HIV. El virus no puede sobrevivir dentro del mosquito.
4) El mosquito hembra necesita la sangre para obtener proteínas para poner sus huevos. Como los machos no ponen huevos, no necesitan sangre, y no “pican”.
5) En 2001, El Instituto de Investigación Médica Queenslan en Brisbane, Australia, anunció los resultados de un estudio sobre picaduras de mosquitos en gemelos idénticos y no idénticos. Los investigadores concluyeron que el 85 por ciento de la atracción que los mosquitos sienten por algunos humanos es genética en origen.
6) Los mosquitos en realidad obtienen la mayor parte de su energía principalmente gracias al azúcar. Tanto los machos como las hembras se alimentan del néctar de las plantas, los zumos de fruta y otros líquidos de origen vegetal. Queman el azucar como combustible para volar, y deben volver a llenar el depósito a diario. La sangre solo la necesitan para la producción de huevos por lo que la consumen con menos frecuencia.
7) Según el Dr Steven Schutz , aunque una vez se pensó que los tipos de sangre eran un factor importante en los diferentes porcentajes de atracción, en la actualidad esta teoría ha sido desacreditada.
8) ¿Es cierto que cuanto más alta es la temperatura, más probabilidad hay de que piquen los mosquitos? La temperatura del aire podría ser un factor para que los moquitos “piquen”, pero algunas veces prefieren temperaturas bajas como los 15º para picar.